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13 de abril de 2022

ESG hoy, crecimiento mañana

Las finanzas sostenibles exigen poder evaluar adecuadamente el impacto climático de las empresas y los inversores. La interoperabilidad debe ser clave, sea cual sea el enfoque adoptado.

En los últimos años se ha disparado la conciencia sobre la importancia de los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza para el crecimiento y el rendimiento a largo plazo de una empresa. No solo las empresas deben asegurarse de gestionar adecuadamente estos factores hoy para crecer mañana; los inversores y otras partes interesadas también deben hacerlo.

Aunque se han logrado avances significativos en este ámbito en todo el mundo, estos no están necesariamente alineados entre mercados. Han proliferado diversas iniciativas relacionadas con la divulgación de información, desde el Reglamento sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros en Europa hasta las recomendaciones del Task Force on Climate-related Financial Disclosures, que se están adoptando de diversas formas y en distinta medida en lugares como Japón, Australia y Hong Kong.

Integrar verdaderamente las finanzas sostenibles en el sistema financiero mundial exige poder evaluar el impacto de las empresas y los productos de inversión considerados sostenibles. En la Unión Europea, la opción por un enfoque regulatorio para definir una taxonomía se considera el establecimiento de un estándar, mientras que Estados Unidos sigue un enfoque impulsado por el mercado.

Es poco probable que haya una verdadera convergencia entre los enfoques. Ello no se debe solo a que los distintos marcos o lenguajes comunes se estén desarrollando en paralelo, sino también a las particularidades de los mercados y a las preferencias de los inversores. Por ello, la interoperabilidad debe ser clave, sea cual sea el enfoque adoptado.

Es necesario garantizar que los servicios financieros reduzcan el tiempo dedicado a tareas de gran carga regulatoria en distintos mercados por el mero hecho de la existencia de estándares diferentes, ya que esto se traducirá en mayores costes para los inversores finales y lastrará la competitividad de los productos que queremos impulsar. Los mercados y los organismos de normalización deben colaborar para que, sea cual sea el enfoque seguido, no se obstaculice la fluidez de las operaciones.

Esta opinión se ha publicado en un informe reciente de OMFIF y Luxembourg for Finance titulado “Forging the path to international standards in sustainable finance”.

Los artículos aquí publicados reflejan las opiniones de sus respectivos autores y no necesariamente las de la World Alliance.