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La World Alliance, en colaboración con Revolve Circular, organizó una mesa redonda sobre la financiación de la economía circular

Con la asistencia de destacados economistas, expertos, gestores de fondos y miembros de la World Alliance, la mesa redonda tenía como objetivo dar a conocer los modelos de economía circular.

Palabras de bienvenida:

Presentaciones:

  1. Cornelia Meyer, Presidenta y Economista Jefe, LBV Asset Management
  2. Patrick Schröder, Experto en Políticas de Economía Circular, Chatham House
  3. Reinier van der Vusse, Circular Economy Debt Fund / Gestor de Fondos, Polestar Capital
  4. Prof. Naoki Tamaki, Japan Bank for International Cooperation JBIC

Mesa redonda:

Palabras de clausura:

Teuta Oruçi, Fundadora, Cleantech 360

Contexto:

Con la asistencia de destacados economistas, expertos, gestores de fondos y miembros de la World Alliance, la mesa redonda tenía como objetivo dar a conocer los modelos de economía circular. A menudo se ha hablado de las finanzas sostenibles en términos lineales, pero los participantes coincidieron en que la necesidad de preservar la biodiversidad y de financiar la transición exige adoptar los principios de una «economía circular». Así pues, ¿qué es la economía circular y por qué debería tenerla en cuenta el sector financiero?

Ya consumimos más recursos naturales y materias primas de los que la Tierra puede proporcionar, y es probable que el uso de recursos aumente. Dado que la población mundial probablemente aumentará en 2.500 millones de personas de aquí a 2050[1], el consumo energético y el «mix energético» serán cada vez más importantes para evitar un desequilibrio entre economías desarrolladas y en desarrollo. La capacidad de la naturaleza para absorber materiales sintéticos, tanto cuantitativa como cualitativamente, es, por supuesto, limitada (por ejemplo, el plástico en los océanos). El enfoque actual de la economía lineal, o enfoque de «extraer, producir y desechar», utiliza los recursos de manera muy ineficiente. El clima y la biodiversidad se ven afectados negativamente. Así pues, ¿qué propone un modelo de economía circular?

Definición y modelos:

Según la Ellen McArthur Foundation, la economía circular se define como «un marco de soluciones sistémicas que aborda desafíos mundiales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los residuos y la contaminación».[2] Los ponentes señalaron que, en este contexto, la eliminación de residuos, la contaminación, el uso de materiales y el final de la vida útil de los materiales se tienen en cuenta desde el principio. Los recursos pueden circular y contribuir a combatir el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Actualmente se calcula que menos del 10 % de la economía mundial es circular (Circular Gap Report, Circle Economy)[3], lo que muestra el nivel de despilfarro, pero también la oportunidad de generar impacto. Como sugirió uno de los ponentes durante la mesa redonda, «los modelos circulares son fruta madura, en particular en los sectores del lado de la demanda, como la construcción y la energía».

Se han publicado diversos modelos para conservar el valor en una economía circular basados en el enfoque de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar. Otros proponen entre 10 y 30 «R» y sugieren ir más allá de las tres mencionadas, teniendo en cuenta repensar, reducir, reutilizar, reparar, refabricar y reconvertir. La Comisión Europea publicó un sistema de categorización para la economía circular[4] que abarca 4 grandes modelos de negocio:

  • Recuperación de materiales e insumos circulares. Aquí encontramos el reciclaje, pero el material pierde valor y no lo conserva.
  • Economía colaborativa: los productos pueden utilizarse más como un servicio (pensemos en los vehículos compartidos, etc.)
  • Diseño circular: cambiar la forma en que se fabrican los productos
  • Facilitadores circulares: la digitalización tiene un papel enorme que desempeñar, ya que la transición hacia una economía circular requiere datos que puedan utilizar los gobiernos y las instituciones financieras.

Ejemplos sectoriales:

Los participantes debatieron sobre la amplitud del término «economía circular» y sobre si estaba bien definido. Muchos instrumentos presentados como de economía circular corresponden a las finanzas sostenibles (por ejemplo, los bonos verdes) y no son específicos de la economía circular. La respuesta de un gestor de fondos fue que nos encontramos en la fase inicial de la transición, que disponemos de instrumentos, pero que ahora debemos incorporarles enfoques de economía circular. Partir de la base de que la economía circular trata de los recursos y los materiales y de reducir los residuos y las emisiones en la fase de diseño del producto es el enfoque que necesitamos que aplique el sector. Tomemos el ejemplo de los arquitectos que construyen viviendas teniendo en cuenta desde el principio los residuos y las reparaciones. Ello favorecería una vida útil más larga y reduciría el impacto medioambiental de la construcción y la rehabilitación de la vivienda y, en última instancia, del final de su vida útil.

Desde la perspectiva del sector energético, 800 millones de personas viven en situación de pobreza energética. En 2050 podrían ser 2.500 millones, por lo que necesitamos que «cada electrón, cada ráfaga de viento y cada rayo de sol contribuyan a reducir la brecha energética». El modelo de economía circular puede ayudar a eliminar carbono y a capturarlo para su posterior utilización y almacenamiento, y debemos defender un enfoque de «energía para todos» que vaya más allá de una mera transición energética. La Agencia Internacional de la Energía ha señalado que actualmente el 50 % de la tecnología necesaria para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas aún no es comercial o ni siquiera se ha inventado.

El papel de los centros financieros:

Los expertos en políticas que siguen las distintas políticas de economía circular indicaron que existen hasta 500 políticas en todo el mundo, impulsadas principalmente por el Pacto Verde Europeo.[5] Los centros financieros de todo el mundo, que en ocasiones colaboran con sus gobiernos locales o contribuyen a definir las políticas del entorno regulatorio, tienen un papel enorme que desempeñar para conocer las buenas prácticas mundiales en materia de economía circular. Por ejemplo, trabajando con el sector privado para desarrollar modelos y estimulando al sector financiero para que responda a la creciente demanda de instrumentos de financiación por parte de inversores y accionistas. Otras consideraciones para los centros financieros son:

  • Las inversiones en países de renta baja y media para la transición de un modelo económico lineal a uno circular son cruciales, en particular en el contexto de la recuperación tras la COVID-19. Ello ayudará a evitar que se abra una brecha en la economía circular entre las economías desarrolladas y las economías en desarrollo.
  • Para que la financiación de la economía circular sea sostenible y socialmente inclusiva, será necesario adoptar e interiorizar nuevas ideas, como el concepto de «transición justa».
  • Iniciativas como la taxonomía verde de la UE brindan la oportunidad de crear normas y directrices financieras vinculantes y de adopción generalizada para las inversiones en economía circular.

Actualmente se calcula que entre el 3 % y el 4 % del gasto mundial se destina a la economía circular[6], lo que demuestra la magnitud de la oportunidad para que gobiernos y empresas adopten mejores enfoques. Según Lawlor y Spratt (Circular Investment, 2021)[7], los «modelos de negocio circulares» son los que despiertan mayor interés inversor, ya que se consideran «la mayor fuente de inversiones en empresas que desean realizar la transición hacia actividades más circulares o, lo que es más habitual, que desean crear nuevas tecnologías o productos circulares». Los modelos de negocio circulares suelen ser nuevos, bastante inusuales y poco conocidos para las instituciones financieras (por ejemplo, los modelos compartidos), y por lo general corresponden a empresas de menor tamaño, empresas emergentes por naturaleza, lo que hace más difícil su financiación. Por ello, las entidades que influyen en el sector financiero deben dar a conocer y debatir estos modelos, los principios de la economía circular y las distintas opciones, y este es el papel que pueden desempeñar los centros financieros para ayudar al mundo a avanzar hacia una economía más circular.

Esta fue una más de las mesas redondas de la serie de actividades que la World Alliance of International Financial Centers ha organizado en relación con las finanzas sostenibles, y la primera dedicada a la economía circular. Si desea hablar sobre estas actividades o colaborar con nosotros en otras futuras, póngase en contacto con nosotros.

[7] https://www.chathamhouse.org/2021/07/financing-inclusive-circular-economy/04-financing-circular-economy-transition-post-covid-0

[6] https://waste-management-world.com/artikel/1-3-trillion-in-global-circular-economy-spend-proves-insufficient/

[5] https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_en

[4] https://research-and-innovation.ec.europa.eu/knowledge-publications-tools-and-data/publications/all-publications/categorisation-system-circular-economy_en

[3] https://www.circle-economy.com/news/our-world-is-now-only-8-6-circular

[2] https://ellenmacarthurfoundation.org/topics/circular-economy-introduction/overview

[1] https://blogs.worldbank.org/opendata/worlds-population-will-continue-grow-and-will-reach-nearly-10-billion-2050