El último año nos ha demostrado que es imposible separar la salud de las finanzas, el medio ambiente y la sostenibilidad y que, del mismo modo que las diferencias económicas tienen consecuencias terribles desde el punto de vista sanitario, una pandemia mundial puede desgarrar incluso las economías más fuertes y estables.
Yousuf Al-Jaida, consejero delegado de Qatar Financial Centre (QFC), y Jochen Biedermann, director general de la World Alliance of International Financial Centers , comparten sus reflexiones sobre la contribución de los centros financieros internacionales al apoyo y la reactivación de la recuperación económica, y sobre cómo la colaboración entre los distintos centros financieros contribuye a hacerlo posible.
Como población mundial, no estábamos preparados para una pandemia. Pero ahora que esperamos salir de la crisis de la COVID-19 hacia finales de 2021, debemos ser creativos en la forma de adaptarnos y recuperarnos.
Con el mundo de rodillas por la pandemia, la atención se centra por fin en la recuperación económica mundial. Aunque, con razón, la prioridad sigue siendo atender las necesidades a corto plazo de la salud pública y de la economía en general, los retos a medio y largo plazo traen consigo numerosas oportunidades. En el centro de estas oportunidades se encuentra una mayor cooperación mundial.
La cooperación mundial no es un concepto nuevo. Hemos trabajado juntos en cuestiones medioambientales y de sostenibilidad y en cuestiones sanitarias, todo ello respaldado por el compromiso financiero de los gobiernos nacionales. Las redes establecidas antes de la pandemia han permitido al sector de los servicios financieros estar preparado y liderar la salida del mundo de la crisis reactivando las economías nacionales.
La pandemia ha demostrado que la colaboración internacional puede funcionar. El programa mundial de vacunación y los esfuerzos de los gobiernos y las organizaciones internacionales, que trabajan juntos en Estados Unidos, Europa, Asia y África para distribuir vacunas por todo el mundo, demuestran que somos más fuertes cuando trabajamos juntos que por separado.
No es la primera vez que hemos tenido que unirnos para pensar cómo afrontar retos de este tipo. Hace casi década y media, la crisis financiera mundial provocó el hundimiento de la economía mundial, y además hemos afrontado los retos de catástrofes sanitarias como el brote de SARS en el Sudeste Asiático a principios del siglo XXI.
Desde marzo de 2020 era evidente que el mundo no volvería a ser como antes y que el panorama de los servicios financieros también cambiaría. Mientras los sectores tradicionales sufrían y algunos siguen enfrentándose a obstáculos (y en algunos casos se hundieron por completo), quedó claro que surgirían y prosperarían nuevos mercados, sobre todo en los sectores digital y tecnológico.
La comunidad de la World Alliance of International Financial Centers se unió para responder a la pandemia con una declaración conjunta en la que reafirmaba su compromiso con las empresas emergentes y las pymes a corto plazo para reactivar la recuperación económica mundial. Mediante la creación de grupos de trabajo internacionales conjuntos, los miembros de la World Alliance se aseguraron de que la comunidad de centros financieros estuviera preparada para cualquier contratiempo a medio plazo. La World Alliance instó a los países a aumentar las inversiones y a seguir centrándose en el desarrollo de infraestructuras digitales y mercados emergentes, incluidas las finanzas sostenibles, la financiación de pymes y las FinTech.
Un ejemplo de colaboración internacional que abre camino hacia una recuperación económica sostenible es lo ocurrido tras la Asamblea General Anual de la World Alliance de 2020, organizada con orgullo por el Qatar Financial Centre (QFC), que reunió a los miembros de la Alianza en un formato virtual muy participativo. El grupo de trabajo de la World Alliance, codirigido por el QFC y Luxembourg for Finance (LFF), elaboró un plan de acción de siete puntos centrado en una agenda política mundial integral, que subrayaba la necesidad de reforzar la ciberseguridad, el apoyo soberano y una mayor cooperación entre bancos y FinTech para ofrecer soluciones ágiles. Existe una clara necesidad de crear un marco jurídico a escala nacional e internacional, y la cooperación entre los centros financieros internacionales no hará sino acelerar el proceso.
La pandemia ha mejorado aún más las perspectivas de un comercio abierto entre los distintos países para ayudar a sostener las economías nacionales y mundial y evitar la “tentación contraproducente del proteccionismo [1]”, que ha demostrado ser un enfoque fallido en los últimos tiempos. Como demostraron la primera Asamblea General Anual virtual, celebrada en 2020, y los próximos encuentros de la World Alliance, quedó claro que los miembros coincidían en que la necesidad de colaboración era evidente.
El informe “Innovation and FinTechs in a Post-Pandemic World” [2] de la World Alliance, elaborado y publicado por la World Alliance, el QFC y LFF, ilustra cómo la cooperación entre centros financieros internacionales y socios mundiales puede aportar ideas y soluciones para salir económicamente de la pandemia.
El informe señalaba que muchas FinTech atravesaron dificultades en varios frentes cuando estalló la pandemia. Tras crecer a un ritmo superior al 25 % anual desde 2014, la inversión en el sector cayó un 11 % a escala mundial y un 30 % en Europa en el primer semestre de 2020. Además, la crisis pandémica ha agravado el estancado entorno de tipos de interés bajos, con los bancos centrales de Europa y Estados Unidos recortando aún más los tipos para estabilizar los mercados.
Afortunadamente, en muchas partes del mundo hemos asistido a un fuerte repunte en la creación de FinTech en el segundo semestre de 2020 y en lo que va de 2021. Esto ha confirmado que se está abriendo un nuevo horizonte de crecimiento para las FinTech a medida que evoluciona la pandemia, lo que subraya aún más la necesidad de mantener la colaboración transfronteriza para aprovechar adecuadamente las oportunidades que surjan.
Por ello, la atención debe desplazarse hacia cómo, como socios mundiales, promovemos y desarrollamos un sector financiero sostenible, tendencias innovadoras en las finanzas como la inteligencia artificial, la financiación de las pymes y las finanzas inclusivas. Esta colaboración se apoya en soluciones con visión de futuro y ágiles, todas las cuales puede aportar el sector FinTech, que está bien preparado para sobrevivir a cualquier catástrofe medioambiental o sanitaria, como se demostró el año pasado durante la pandemia.
Aún estamos lejos de una recuperación económica mundial completa, y la “nueva normalidad” implica que la percepción y la influencia de algunos sectores cambiarán y que el mundo no volverá a ser como antes. La colaboración y el desarrollo de alianzas internacionales para crear, dentro del sector de los servicios financieros, una infraestructura de banca digital que permita a particulares y empresas mantener sus fondos a salvo y seguros son clave para impulsar la recuperación económica mundial.
[1] La World Alliance promueve la cooperación, las inversiones sostenibles y la renuncia al proteccionismo durante la COVID-19
Los artículos aquí publicados reflejan las opiniones de sus respectivos autores y no necesariamente las de la World Alliance.