Los colegas de la World Alliance en Estambul se encuentran en uno de los puntos de inflexión geográficos del mundo, en una ciudad literalmente dividida entre Europa y Asia por el Bósforo. Türkiye está rodeada en gran parte por los mares Negro, Egeo y Mediterráneo; y, como en todas partes del mundo, el país debe adaptarse a la evolución de los patrones de lluvia y calor.
La cuestión de preservar su paisaje no es nueva para Türkiye: en la Antigüedad, esta fue una de las regiones del mundo donde se desarrolló por primera vez la agricultura. Mucho más cerca de nuestra época, y con todas las controversias que suscita la construcción de presas en todo el mundo, el Gobierno levantó a partir de la década de 1980 enormes estructuras, con una serie de presas en el río Éufrates para generar electricidad e irrigar tierras de cultivo, la mayor de las cuales lleva el nombre del fundador de la república, Atatürk. Más recientemente, en 2018, terminó la presa de Ilisu, en el curso alto del río Tigris. Ambos proyectos fluviales de varias presas han tenido un impacto ambiental considerable a escala local y aguas abajo.
Con una perspectiva más amplia, ¿dónde se sitúa el enfoque ambiental de Türkiye en la década de 2020? En 2025, ¿qué financiación verde existe en ese hermoso paisaje para preservar la rica dotación natural del país y contribuir al mismo tiempo a la transición mundial hacia la descarbonización?
Panorama de la financiación ambiental
La financiación de la transición energética en Türkiye apoya proyectos de energías renovables (solar, eólica, hidráulica, biomasa), mejoras de la eficiencia energética y el transporte limpio. La financiación ambiental también se ha extendido a la descontaminación de suelos, aguas y medio marino, con especial atención a la gestión sostenible del agua, la prevención y el control de la contaminación y la ampliación de las infraestructuras de tratamiento y reciclaje de residuos.
La financiación verde pública incluye colaboraciones con instituciones multilaterales para proyectos de infraestructuras y de energía verde, mientras que la financiación privada está impulsada por los bancos nacionales que ofrecen préstamos verdes, así como por la emisión de bonos verdes y azules que abarcan proyectos tanto terrestres como marinos. Dada la geografía y los intensos vínculos comerciales e industriales con la Unión Europea, un motor clave de este mercado es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono de la Unión Europea (CBAM), que incentiva a los exportadores turcos a invertir en métodos de producción más ecológicos para cumplir unas normas de carbono de la UE cada vez más rigurosas.
Según datos del Banco Mundial de 2024, las exportaciones de bienes ascendieron a 262 000 millones de $, lo que representó alrededor del 17 % del PIB nominal[1]. Entre ellas figuraban equipos de transporte, maquinaria, manufacturas metálicas, prendas de vestir, productos electrónicos, alimentos, textiles y plásticos. La UE compró el 41 % de las exportaciones turcas, por lo que será esencial que los productores turcos cumplan esas normas. Una vez que los bienes producidos alcancen ese elevado nivel, todos los demás destinos de exportación seguirán abiertos a esos productos.
Bancos internacionales de desarrollo
El estímulo público ha estado liderado por los bancos internacionales de desarrollo:
- El Banco Mundial ha apoyado la transición ecológica de empresas privadas turcas mediante financiación con capital, canalizada hacia empresas concretas a través del Industrial Development Bank of Turkey (TSKB). También ha establecido un programa de 1000 millones de $ para ampliar las energías renovables. Un préstamo del Banco Mundial de 155 millones de $, aprobado a finales de 2023, se está utilizando para capitalizar parcialmente el Türkiye Green Fund. El fondo proporciona financiación con capital a empresas verdes y se espera que atraiga 250 millones de $ adicionales de capital privado.
- El Asian Infrastructure Investment Bank (AIIB) firmó un acuerdo de 5000 millones de $ para financiar proyectos verdes del sector público durante tres años. Estos compromisos incluyen una línea de represtamo de 200 millones de $ con el TKSB para apoyar la mitigación del cambio climático y la adaptación a él, una inversión de 40 millones de $ en bonos sostenibles en el Türkiye Rönesans Project y un próximo préstamo de 100 millones de $ para la transición climática con VakıfBank, dirigido especialmente a las pymes.
- El European Bank for Reconstruction and Development (EBRD) ha canalizado su financiación a través de la Green Economy Financing Facility (GEFF), que ha aportado más de 700 millones de €.
- Algo menos conocidos fuera del mundo de las finanzas verdes, los Climate Investment Funds (CIF) han respaldado un fondo de 1000 millones de $ para la expansión de la energía verde en Turquía. Los CIF constituyen el único fondo climático que trabaja exclusivamente a través de seis bancos multilaterales de desarrollo, sus socios de ejecución ADB, AfDB, EBRD, IDB, IFC y el Banco Mundial[2]. Su oferta consiste en financiación a largo plazo para proyectos en fase muy inicial, que es su especialidad, en ámbitos de actuación escalables. Hasta la fecha, ha aportado más de 10 000 millones de USD en países de ingresos bajos y medios de todo el mundo.
Financiación ambiental privada
Los bancos turcos participan cada vez más activamente en la financiación de la transición energética, impulsados por incentivos tanto comerciales como regulatorios. Varios bancos, como TSKB, Vakıfbank, Turkish Economy Bank, Denizbank e İşbank, ofrecen opciones de préstamos verdes, a menudo en condiciones favorables para los proyectos respetuosos con el medio ambiente. La International Financial Corporation ha invertido en la emisión de bonos verdes de QNB Türkiye, centrados en las energías renovables y la eficiencia energética.
El mercado se está ampliando para incluir no solo bonos verdes destinados a la energía y la eficiencia, sino también bonos azules: QNB Türkiye emitió el primer bono azul del país para la economía azul sostenible.
Como incentivo adicional, la Banking Regulation and Supervision Agency (BRSA) ha puesto en marcha un Plan de Acción Estratégico de Banca Sostenible (2021-2025) para fomentar las evaluaciones de riesgos ambientales y mejorar la información sobre sostenibilidad. Este Plan ha influido en las prácticas crediticias de los bancos.
Éxitos turcos destacados en la actualidad
Entre los aspectos más destacados figuran:
- El Istanbul Resilience Project: en agosto de 2025, el Banco Mundial aprobó un préstamo de 650 millones de $ para reforzar la capacidad de Estambul de prepararse y responder ante catástrofes y riesgos climáticos. La ciudad, de unos 16 millones de habitantes, está expuesta a fuertes terremotos y debe gestionar un litoral urbano extremadamente largo, de 630 km si se incluyen los distritos más septentrionales a orillas del mar Negro.
- Modernización de la red de transporte de electricidad: también en agosto de 2025, el Banco Mundial aprobó un paquete de financiación de más de 745 millones de $ para ayudar a Turquía a modernizar su red de transporte de electricidad. Ello permitirá integrar una mayor capacidad de energía solar y eólica. Türkiye, como todos los países, debe atender una demanda de electricidad en rápido crecimiento para una población de unos 86 millones de personas
- Central solar de Karapınar[3]: se trata de un gran proyecto de energía renovable, la mayor central solar de Türkiye y de Europa, y una de las cinco mayores del mundo. Se financió con un paquete de 1100 millones de $. Suministra energía limpia y fiable a Konya, una ciudad de 2 millones de habitantes.
Conclusión
El equipo directivo de la World Alliance espera que estos éxitos turcos puedan inspirar ideas y colaboraciones en los ecosistemas financieros de cada uno de sus miembros y observadores.
[1] https://tradingeconomics.com/turkey/exports-by-category
[2] https://www.cif.org/how-we-work
[3] https://kalyonholding.com/Energy/yeka-solar
Los artículos aquí publicados reflejan las opiniones de sus respectivos autores y no necesariamente las de la World Alliance.