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14 de agosto de 2025

La estabilidad debe abrirse paso para los centros financieros internacionales en un panorama mundial fragmentado

A lo largo de los años, Jersey ha logrado construir un centro financiero estable, bien regulado y respetado internacionalmente. Pero el mundo es ahora diferente y cambia con rapidez.

En los últimos años, el concepto de “policrisis” ha estado omnipresente en el mundo de los servicios financieros internacionales.

Es un término que describe una situación en la que múltiples crisis interconectadas interactúan y se amplifican mutuamente, creando una situación compleja y difícil de gestionar. Y es un término que he utilizado con frecuencia para situar el contexto en las intervenciones que he realizado en numerosos eventos.

Desde la crisis financiera de 2008, hemos visto cómo este fenómeno surgía en múltiples frentes y se manifestaba de distintas formas: a través de rápidos cambios tecnológicos, una demanda de crecimiento de las finanzas sostenibles, los retos y oportunidades que planteó una pandemia mundial, el malestar social, la guerra y los cambios geopolíticos a escala nacional e internacional.

En el Reino Unido, este relato ha girado en torno a una crisis del coste de la vida y a una incertidumbre económica y política persistente, alimentada en parte por la polarización social y por los cambiantes debates fiscales, entre ellos, recientemente, las discusiones sobre la salida de personas adineradas, familias y “non-doms”.

En Europa, la guerra de Ucrania ha tenido efectos de gran alcance en forma de perturbaciones energéticas, flujos de refugiados y aumento del gasto en defensa, lo que tensiona los presupuestos y la estabilidad de la región, mientras que las oleadas de migrantes reavivan los debates sobre las fronteras y alimentan la política populista.

En China, el contexto gira en torno a la desaceleración económica, los cambios demográficos y un estricto control de la información, mientras que en Oriente Próximo el conflicto de Gaza ha intensificado las tensiones regionales, con repercusiones en la diplomacia, los mercados energéticos y las cuestiones humanitarias.

Y, por supuesto, Estados Unidos ha ocupado un lugar central en la dinámica mundial, con un programa de aranceles que alimenta guerras comerciales, cuestiona el discurso sobre el clima e impulsa la polarización interna.

¿El resultado final? Un panorama complejo: muy tenso, frágil y fragmentado. Una nueva era, que marca el paso de una tendencia supuesta hacia la globalización a algo mucho más matizado, fluido e intrarregional en lo que respecta al comercio y la inversión.

Competencia

Todo ello es muy pertinente para los centros financieros internacionales (IFC) como Jersey.

Esta nueva era ha puesto de relieve tanto los riesgos como las oportunidades de actuar a escala mundial, y subraya la necesidad de contar con centros financieros internacionales estables y de confianza que ayuden a canalizar el capital de forma responsable y apoyen una planificación sostenible a largo plazo. El proteccionismo del capital solo puede distorsionar la dinámica de la inversión y no es eficaz para generar eficiencias ni para garantizar la transparencia del mercado. Los centros financieros internacionales pueden ofrecer un antídoto contra ello.

Porque en las conversaciones con empresas de Jersey y con clientes de Jersey, la atención sigue centrada en gran medida en apoyar los flujos de capital transfronterizos.

Este verano, nuestro equipo de desarrollo de mercados globales del Reino Unido, Oriente Próximo, África, Asia y Estados Unidos presentó una actualización sobre las tendencias que observan en sus mercados, y el mensaje fue claro: familias, inversores, instituciones, gestoras de activos y empresas siguen centrados en la diversificación internacional para impulsar el crecimiento, generar riqueza y mitigar el riesgo.

Es un sentimiento que se refleja de forma constante en nuestras mesas redondas sobre family offices, en nuestros eventos en Asia, Oriente Próximo, Estados Unidos y África, y en nuestros eventos Funds Focus en Londres; y será un tema central de nuestra conferencia sobre patrimonios privados de septiembre, que se centrará en la reputación como estrategia.

Por tomar como ejemplo Estados Unidos, un reciente artículo de The Economist señalaba que los “extranjeros” poseen activos estadounidenses por valor de 62 billones de US$, frente a solo 36 billones de US$ de activos “extranjeros” en manos de estadounidenses. Estados Unidos necesita a los inversores extranjeros, y los inversores extranjeros necesitan a Estados Unidos.

Los flujos transfronterizos son fundamentales para todos, pero el contexto de esos flujos está cambiando.

La realidad es que la complejidad provocada por esta policrisis va a requerir centros financieros internacionales sofisticados, estables y de confianza si se quiere que las empresas prosperen, que los gobiernos alcancen sus objetivos de inversión extranjera directa, que los inversores impulsen el crecimiento, que las familias preserven su patrimonio, que se cumplan los objetivos de finanzas sostenibles y que las iniciativas filantrópicas tengan el impacto deseado.

Y, en este sentido, la plataforma de Jersey sigue siendo tan atractiva como siempre y más importante que nunca. La estabilidad que ofrece Jersey en esta era de policrisis debe abrirse paso.

Pero no nos hacemos ilusiones: esta nueva era será extremadamente competitiva, y así quedó patente recientemente cuando el Gobierno de Jersey presentó su actualización de mitad de año, centrada en su programa de competitividad, una iniciativa estratégica destinada a reforzar la posición de Jersey como centro financiero internacional atractivo a escala mundial. Es positivo que el Gobierno de Jersey se centre en la competitividad como prioridad estratégica, porque competimos con otros grandes centros de todo el mundo.

Me complace que ya se hayan anunciado varias medidas en el marco de esta iniciativa, entre ellas mejoras del popular régimen de Jersey Private Fund y una propuesta de simplificación de la “Sound Business Practice Policy” (SBPP) de Jersey, que subrayan que Jersey está plenamente abierta a los negocios. Prevemos nuevos anuncios a su debido tiempo a medida que avance esta iniciativa.

Y todo ello avanza en paralelo a nuestro propio proyecto Vision 2050, cuyo objetivo es anticipar las tendencias mundiales y responder a ellas para situar a Jersey a la vanguardia de la innovación en servicios financieros, en ámbitos como la tecnología financiera y la creación de una plantilla resiliente y sostenible. Es un proyecto que aúna nuestra reputación de respeto de las normas internacionales, como demuestra la última evaluación de Moneyval de Jersey, con el compromiso de evolución de nuestro sector.

Los artículos aquí publicados reflejan las opiniones de sus respectivos autores y no necesariamente las de la World Alliance.