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8 de noviembre de 2022

UN SECTOR IMPULSADO POR LA NUBE Y LOS DATOS

El tema de esta opinión es «la nube», definida como la prestación de servicios informáticos —incluidos servidores, almacenamiento, bases de datos, redes, software, análisis e inteligencia— a través de Internet («la nube») para ofrecer una innovación más rápida, recursos flexibles y economías de escala. Renunciar al control directo de la informática de una empresa es una decisión muy difícil para los directivos, pero las ventajas de la nube son imposibles de ignorar.

El cambio tecnológico afecta a todos los ámbitos de los servicios financieros, un sector que lleva décadas ampliamente informatizado. Durante los últimos siglos, ya fuera enviando noticias y precios por barco o a caballo, por telégrafo, por teléfono o por Internet, la constante en las finanzas ha sido el impacto de la evolución tecnológica en el trabajo. Más atrás en el tiempo, los precios del mercado del arroz de Osaka se comunicaban mediante señales de humo a lo largo del archipiélago japonés. La conclusión es clara.

Las plazas de los miembros de la World Alliance se encuentran en puntos distintos del camino de adopción e implantación de todas las herramientas y servicios informáticos disponibles en 2022. Los «pioneros» en una nueva herramienta o servicio tienen ventajas, pero también asumen los costes de abrir camino. Los «rezagados» también tienen ventajas, ya que los precios bajan y pueden evitarse los errores cometidos por otros. Cada uno debe tener en cuenta su propio entorno a la hora de elegir entre las posibilidades qué debe adoptarse y qué partes de sus estructuras informáticas existentes deben adaptarse para lograr un mejor resultado global.

Introducción

En septiembre de 2022, la mayor organización de infraestructura de mercado de los Estados Unidos, DTCC, publicó un estudio en el que sugería que sus propios procesos y reflexiones sobre la nube podrían resultar informativos para sus colegas de todo el mundo.[1] El estudio y su publicación se realizaron conjuntamente con Celent.

El autor de esta opinión comparte los aspectos más destacados de este informe solo como un ejemplo de las cuestiones que plantea la nube. Es actual y forma parte de una iniciativa de divulgación pública destinada a garantizar que el sector de los servicios financieros pueda mantener un debate global adecuado. Agradecemos a DTCC y a Celent la publicación de su trabajo.

Antecedentes recientes

Aseguradoras, bancos, contables, abogados y las propias empresas informáticas: el sector de los valores en su conjunto ha vivido grandes convulsiones desde la Gran Crisis Financiera de hace más de una década. Los cambios en la regulación, la estructura del mercado, los modelos de negocio y la tecnología han llevado al sector a transformar profundamente sus modelos de procesamiento. Aunque la velocidad de la innovación se está acelerando, el ritmo de cambio de la tecnología que sustenta esos modelos ha avanzado de forma más pausada, para algunos con una lentitud exasperante. El repentino paso al teletrabajo a causa de la COVID aceleró los esfuerzos de adopción de la nube en todos los servicios financieros, pero las aplicaciones y arquitecturas heredadas siguen siendo a menudo difíciles de modernizar. Mientras tanto, el valor de los datos ha aumentado rápidamente, pero solo para quienes pueden acceder a ellos y utilizarlos.

Para comprender mejor cómo se preparan sus clientes para este mundo impulsado por la nube y los datos, entre finales de 2021 y principios de 2022 DTCC encargó a Celent un estudio sobre la adopción de tecnología y los planes de futuro de distintos clientes. Los clientes de DTCC desempeñan un papel fundamental en la reinvención y construcción de los mercados financieros del futuro en los Estados Unidos y, a menudo, más allá, por lo que están bien situados para compartir sus puntos de vista sobre la evolución de la tecnología en el sector de los valores.

El estudio de Celent concluyó que, aunque se han logrado grandes avances en la digitalización y modernización de los parques tecnológicos, especialmente en lo que respecta a la adopción de la nube, persisten desafíos clave. Las empresas de valores se ven obligadas a mantener infraestructuras tecnológicas paralelas, lo que incrementa los costes y, peor aún, frena la plena transformación digital.

Y ahora, la nube

El sector financiero evoluciona rápidamente por la convergencia de numerosos factores, entre ellos el paso acelerado a los servicios digitales en respuesta a las necesidades de los clientes y de una plantilla pospandemia. En un contexto de requisitos regulatorios cambiantes y de un panorama de ciberamenazas cada vez más volátil, el tira y afloja de estas influencias pone de relieve la necesidad esencial de mantener niveles elevados de resiliencia y seguridad tecnológicas. El traslado a gran escala de las operaciones a plataformas de nube pública, unido al imperativo de garantizar la disponibilidad de datos limpios, brinda al sector una oportunidad generacional para alinearse en torno a una visión compartida.

La nube actúa como infraestructura compartida sobre la que construyen las empresas. Para obtener todos sus beneficios empresariales, la cuestión de las mejores prácticas y enfoques pasa a primer plano. Hace más de una década, la informática se centraba en personalizar pilas tecnológicas completas dentro de cada empresa; ahora debe centrarse en posibilitar una gobernanza, unos controles y una seguridad modernos de las plataformas.

Es difícil renunciar al control informático directo y apostar por la nube, y será difícil —pero crucial— comprometerse a que los servicios de las empresas den acceso a datos limpios sin poner en peligro los derechos de propiedad ni la seguridad. El beneficio sería una mayor agilidad empresarial y una comercialización más rápida de los servicios, con el cumplimiento normativo como máxima prioridad. Aquí existe una disyuntiva para todo centro financiero: a menudo surgen oportunidades cuando un bien compartido puede beneficiar a todos, pero cuesta mucho ir más allá de la visión de cada empresa para ver cuáles son las necesidades del mercado en su conjunto. La fuerza que contrarresta la coordinación a escala de todo el mercado es, como siempre, la competencia que hay que tener en cuenta en cada plaza.

La generación Z, nativa digital, se incorpora rápidamente al mercado laboral y espera servicios financieros siempre activos y siempre disponibles.

Dado su valor comercial, el ámbito con mayor potencial de transformación es el de los mecanismos de intercambio de datos. Aunque el estudio de DTCC y Celent constató que se prevé una aceleración del uso de los mercados de datos, las interfaces de programación de aplicaciones (API) y la tecnología de registro distribuido (DLT), los mecanismos heredados como el fax, el correo electrónico y las hojas de cálculo siguen contando con un alto nivel de soporte pese a la disminución del número de clientes que los utilizan.

Principales conclusiones de la encuesta

Entre los clientes de DTCC encuestados, la adopción de la nube es casi universal, aunque en distintos grados, y los enfoques «cloud-first» y «cloud-native» están ya muy extendidos en las empresas de valores y de gestión de inversiones.

  • Aproximadamente la mitad de los participantes en el estudio pueden clasificarse como «líderes en la nube». Muchos actores son «nativos de la nube» en todos sus nuevos desarrollos.
  • Los tres principales motivos de adopción de la nube aducidos por el lado comprador y el lado vendedor fueron: aumentar la agilidad empresarial, la eficiencia operativa y mejorar la seguridad y la resiliencia.
  • La mayoría de los participantes en el estudio adoptaron un enfoque federado de la adopción de la nube, con un Centro de Excelencia (CoE) central concebido como centro de conocimiento y asesoramiento, y cierta flexibilidad para que los equipos de tecnología de negocio innoven y desarrollen aplicaciones en la nube dentro de las normas y políticas fijadas y supervisadas por el CoE.
  • Los mainframes siguen soportando el procesamiento central de las empresas, y no es probable que desaparezcan. Avances tecnológicos recientes, como la contenedorización de mainframes, están permitiendo que estos soporten nuevas aplicaciones.
  • La migración completa a los métodos más recientes de intercambio de datos está prácticamente bloqueada por la necesidad de dar soporte a clientes menos sofisticados; las empresas contratan a proveedores para externalizar e intermediar a los clientes que no se ajustan a los estándares, de modo que no se interrumpa el servicio.
  • El intercambio de datos sigue anclado en enfoques manuales y por lotes; pero el estudio identificó métodos de transferencia e intercambio de datos en tiempo real, como los mercados de datos, la DLT y las API. Se prevé que estos sean predominantes en los próximos dos años.
  • La mayoría de las empresas se consideran relativamente inmaduras en el uso de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático (IA/AA), aunque están experimentando. La IA/AA sigue centrada en resolver problemas más sencillos. En este estudio, el desarrollo de IA/AA recibía solo entre el 1 % y el 5 % de los presupuestos tecnológicos de las empresas.

Conclusión

La atracción de la nube y sus posibilidades son reales. Mientras tanto, y como siempre, conviene vigilar los presupuestos para ver adónde va realmente el dinero.

[1] https://www.dtcc.com/-/media/Files/Downloads/DTCC-Connection/DTCC-Celent-Industry-Technology-Study.pdf.

Los artículos aquí publicados reflejan las opiniones de sus respectivos autores y no necesariamente las de la World Alliance.