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4 de octubre de 2021

Project Dunbar – Liquidaciones en monedas digitales de banco central

¿Podemos llegar a pagos instantáneos multidivisa entre bancos centrales gracias a las nuevas tecnologías? En el horizonte de los bancos centrales se perfila un cambio que importará a todos los actores de los centros financieros internacionales, aunque aún queda mucho por organizar, y muchas preguntas por responder, antes de que se materialice. Pero las liquidaciones son un pilar tan básico de toda nuestra labor que los posibles cambios merecen nuestra atención. Las posibles ganancias de eficiencia y los riesgos son evidentes, como lo son los retos para los actores actuales de los sistemas de pago. ¿Llegaremos a ello?

¿Qué son las monedas digitales de banco central?

La moneda digital de banco central (“CBDC”, por sus siglas en inglés) es “una forma digital de dinero de banco central distinta de los saldos de las cuentas tradicionales de reservas o de liquidación. Una CBDC es un instrumento de pago digital, denominado en la unidad de cuenta nacional, que constituye un pasivo directo del banco central. [Y] un pasivo emitido por un banco central que no está denominado en su propia moneda (es decir, en la que no tiene autoridad monetaria) no es una CBDC”. [1]

Es preciso distinguir la CBDC de otras formas de dinero: los bancos centrales emiten efectivo físico y depósitos electrónicos en el banco central, también denominados reservas o saldos de liquidación. El efectivo físico circula ampliamente entre particulares. En cambio, las reservas del banco central son electrónicas y, por lo general, solo son accesibles para las entidades financieras que reúnen los requisitos. El tercer tipo de dinero es el dinero privado, disponible principalmente a través de los depósitos electrónicos en bancos comerciales, de amplio acceso. Los bancos centrales respaldan el dinero de los bancos comerciales de diversas maneras, pero este no es dinero de banco central.

¿Por qué cambiar algo?

El BPI ha expuesto varias preocupaciones básicas sobre la naturaleza cambiante del dinero, y la CBDC podría resultar una respuesta de política ante ellas.

Acceso continuado al dinero de banco central: en las jurisdicciones en las que el acceso al efectivo está disminuyendo, existe el peligro de que los hogares y las empresas dejen de tener acceso al dinero de banco central libre de riesgo. Algunos bancos centrales consideran que tienen la obligación de ofrecer acceso al público y que este acceso podría ser crucial para la confianza en una moneda. Una CBDC podría actuar como un “billete digital” y cumplir esta obligación.

Resiliencia: el efectivo sirve como método de pago de respaldo de los sistemas electrónicos si esas redes dejan de funcionar. Sin embargo, si el acceso al efectivo queda marginado, será menos útil como método de respaldo en caso necesario. Un sistema de CBDC podría actuar como método de pago adicional y mejorar la resiliencia operativa.

En comparación con el efectivo, un sistema de CBDC podría ofrecer un mejor medio para distribuir y utilizar fondos en lugares geográficamente remotos o durante catástrofes naturales, aunque la disponibilidad de sistemas informáticos fiables es un problema por resolver. La falsificación y el ciberriesgo plantean otro desafío. El efectivo cuenta con sofisticadas medidas contra la falsificación y rara vez se producen problemas a gran escala. En teoría, un ciberataque con éxito contra un sistema digital de CBDC podría amenazar rápidamente a un número significativo de usuarios y su confianza en el sistema en general, como podría ocurrir con un gran banco o un proveedor de servicios de pago. La defensa frente a los ciberataques será más difícil, ya que el número de puntos de acceso de un sistema de CBDC de uso general será considerablemente mayor que el de los actuales sistemas mayoristas de los bancos centrales.

Mayor diversidad de pagos: los sistemas de pago, como otras infraestructuras, se benefician de fuertes efectos de red, lo que puede dar lugar a concentración y monopolios o a fragmentación. Los proveedores de servicios de pago tienen incentivos para organizar sus plataformas como sistemas cerrados. Cuando predominan unos pocos sistemas, pueden surgir elevadas barreras de entrada y costes elevados (especialmente para los comerciantes). Cuando existen más sistemas, puede seguir produciéndose fragmentación, ya que los sistemas suelen tener estándares de mensajería propios, lo que aumenta el coste y la complejidad. Esta cuestión no es sencilla.

Los bancos centrales y las monedas digitales

La labor de los bancos centrales en materia de monedas digitales se remonta, en algunos casos, a 2017. [2]

El 2 de septiembre de 2021, el Banco de Pagos Internacionales publicó un informe de situación sobre Project Dunbar, que reúne al Reserve Bank of Australia, Bank Negara Malaysia, la Monetary Authority of Singapore y el South African Reserve Bank con el Bank for International Settlements Innovation Hub. Este grupo está realizando pruebas sobre el uso de tecnologías de registro distribuido para ensayar la utilización de monedas digitales de banco central en liquidaciones internacionales.

Los bancos centrales llevan cientos de años proporcionando al público un dinero de confianza como parte de sus objetivos de política pública. Sin embargo, el mundo sigue cambiando. Para perseguir sus objetivos de política pública en un mundo digital, los bancos centrales están estudiando las ventajas y los inconvenientes de ofrecer al público una moneda digital, una CBDC de “uso general”.

El Bank of Canada, el Banco Central Europeo, el Bank of Japan, el Sveriges Riksbank, el Swiss National Bank, el Bank of England, la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal y el Banco de Pagos Internacionales han colaborado en un informe que establece los principios fundamentales comunes y las características esenciales de una CBDC. Estos principios subrayan que, para que cualquier jurisdicción se plantee avanzar con una CBDC, deberían cumplirse determinados criterios. En concreto, las autoridades tendrían que estar seguras, en primer lugar, de que la emisión no comprometería la estabilidad monetaria o financiera y de que una CBDC podría coexistir con las formas de dinero existentes y complementarlas, fomentando la innovación y la eficiencia.

Por qué Project Dunbar puede suponer una sacudida

El Banco de Pagos Internacionales gestiona varios centros de innovación en todo el mundo. Dirigido por el centro de Singapur, Project Dunbar tiene como objetivo desarrollar prototipos de plataformas compartidas para operaciones transfronterizas con múltiples CBDC, que permitan a las entidades financieras operar directamente entre sí en monedas digitales, eliminando la necesidad de intermediarios y reduciendo el tiempo y el coste de las operaciones. Inicialmente, el proyecto se centrará en el desarrollo de una plataforma común de liquidación multi-CBDC que responda a las necesidades y requisitos de los bancos centrales y las entidades financieras.

Lo distintivo es que no se trata de euros por euros o de yenes por yenes, sino de bancos centrales que compensan de algún modo, de forma instantánea, sus respectivas CBDC sin comprometer la creación de la oferta monetaria de los demás ni contraer pasivos ajenos a su ámbito de competencia. El lector debe tener en cuenta el objetivo de reducir los costes de las liquidaciones de divisas, y cuáles serían sus ventajas e inconvenientes para cada actor.

El proyecto trabajará con múltiples socios para desarrollar prototipos técnicos en distintas plataformas de tecnología de registro distribuido. También explorará diferentes diseños de gobernanza y de funcionamiento que permitan a los bancos centrales compartir infraestructuras de CBDC, aprovechando la colaboración entre expertos de los sectores público y privado de distintas jurisdicciones y ámbitos de actividad.

Este trabajo explorará la dimensión internacional del diseño de las CBDC y respaldará los esfuerzos de la hoja de ruta del G20 para mejorar los pagos transfronterizos. Sus resultados, cuya publicación está prevista para principios de 2022, servirán de base para el desarrollo de futuras plataformas de liquidación mundiales y regionales.

Conclusión

Las liquidaciones basadas en DLT serían irrevocables y claramente auditables. ¿Qué podría significar para los centros financieros internacionales un mundo de pagos multidivisa entre bancos centrales disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana? Los efectos serían sin duda profundos y merece la pena analizarlos ya. Y, en comparación con las llamadas criptomonedas, el respaldo de un banco central hace que se trate de activos cualitativamente diferentes.

¿Quién gobernaría estas plataformas? ¿Y cómo? ¿Pueden los bancos centrales avanzar con un grado tan estrecho de interacción entre ellos, dadas las cuestiones de soberanía? Incluso habiendo confianza, ¿cuál sería el mecanismo de respaldo?

En el mundo actual, hay tiempo para preparar y, cuando es necesario, corregir las instrucciones de liquidación. Pero ¿una instantaneidad que sea irrevocable?

Otra pregunta pendiente es de dónde procede exactamente el nombre en clave “Project Dunbar”.

[1] Según la definición del Committee on Payments and Market Infrastructures del Banco de Pagos Internacionales en 2018.

[2] https://www.bis.org/publ/othp33.pdf. “Central Bank Digital Currencies: Foundational Principles and Core Features”, Banco de Pagos Internacionales, 2020.

Los artículos aquí publicados reflejan las opiniones de sus respectivos autores y no necesariamente las de la World Alliance.