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Prioridades de la EU Financial Centers Roundtable para 2024

La EU Financial Centers Roundtable, capítulo regional de la World Alliance, ha fijado sus prioridades para mejorar la competitividad del sector financiero de la Unión Europea.

La competitividad de la UE en el ámbito de los servicios financieros es una preocupación importante para todos los miembros de la EU-RFC. Los miembros de la mesa redonda acogen con satisfacción las declaraciones de las autoridades de la UE a favor de mejorar la competitividad de forma rápida y global. De lo contrario, existe el riesgo de que la UE se quede aún más rezagada respecto a sus competidores mundiales en varios ámbitos clave, como los mercados de capitales. Unos mercados financieros de la UE más competitivos deberían orientarse a las necesidades de la UE y a la financiación de las empresas y los ciudadanos europeos.

Los miembros de la EU-RFC subrayan aún más las enormes necesidades de financiación que exigen los retos económicos y las transiciones ecológica y digital y, por tanto, la necesidad de acelerar la puesta en marcha de una Unión de los Mercados de Capitales (UMC) concreta, con una voluntad política más firme a escala de la UE, así como la necesidad de reunir a todos los Estados miembros de la UE, incluidos los países más pequeños de Europa Central y Oriental, que también tienen importantes necesidades de financiación.

En este contexto, los miembros de la EU-RFC entienden que su papel específico es el de facilitadores entre el sector financiero y los usuarios, las empresas y los inversores (institucionales o minoristas). Una de sus funciones clave debería ser contribuir a mejorar la cultura financiera promoviendo la educación financiera y la resiliencia. – Entre otras cosas, ello supone poner de relieve el riesgo de oportunidad que conlleva no invertir y las condiciones para movilizar más inversiones en favor de la competitividad de la economía de la UE, incluidas las pymes.

Más concretamente, la EU-RFC desea llamar la atención de las autoridades de la UE sobre las siguientes prioridades:

1- La necesidad de calibrar y programar adecuadamente la normativa de la UE en relación con los objetivos estratégicos para aumentar la capacidad del sistema de financiación europeo en su conjunto, en un momento en que es preciso reactivarlo.

En efecto, la necesidad de nuevo capital es enorme. En un contexto de normalidad, el sector bancario puede financiar alrededor de 500.000 millones de euros al año. El nuevo contexto exige movilizar 800.000 millones para capital prudencial, además de 600.000 millones cada año para financiar las transiciones ecológica y digital hasta 2050, según la nueva Estrategia de Finanzas Sostenibles de la Comisión Europea. Estos recursos deberían proceder tanto del sector bancario como de los inversores a través de los mercados de capitales. Entre ellos, reviste especial importancia el papel del sector asegurador, que es el mayor inversor institucional de Europa. Esta brecha en las necesidades de capital exige una fuerte ambición política y la movilización de todos los actores.

En este contexto, resulta primordial desplegar incentivos eficaces para crear una base más amplia de inversores nacionales que permita canalizar flujos de capital adicionales hacia las empresas de la UE.

Más concretamente, y con el fin de acelerar la armonización en la UE y facilitar el acceso a los mercados europeos, la EU-RFC recomienda centrarse en la correcta aplicación de las normas y regulaciones existentes en lugar de desarrollar nuevas iniciativas legislativas, así como en profundizar la convergencia supervisora.

2- La necesidad de perfeccionar las normas y de organizar una acción más coherente en materia de finanzas sostenibles a escala europea para acompañar la transición ecológica.

La próxima Comisión Europea será la última antes de que se alcancen en 2030 los primeros objetivos del Pacto Verde Europeo. La EU-RFC subraya que el objetivo no es un esprint, sino una maratón que garantice una perspectiva a largo plazo.

La primera prioridad debe ser aligerar la carga administrativa, perfeccionar y simplificar las normas europeas y comprobar cómo funciona el trío taxonomía/directiva SFDR/directiva CSRD y si es coherente, organizando la consulta de los participantes en el mercado. Se requiere una plena interoperabilidad con las normas mundiales del ISSB para crear condiciones de competencia equitativas a escala mundial. Es igualmente necesario analizar el impacto de estas directivas.

La segunda prioridad es centrarse en los planes de transición, ya que las empresas son los actores clave para avanzar «del marrón al verde» siguiendo una trayectoria sostenible y fiable. Por ello, es necesario definir con mayor precisión cómo deben organizarse y apoyarse estos planes de transición de manera convergente: objetivos, hojas de ruta, calendario e inversiones necesarias en cada etapa del plan. Esto debería servir de base para que bancos e inversores (en acciones o en bonos) adapten sus decisiones de financiación a esas acciones sostenibles concretas y medibles.

3- La necesidad de reactivar con urgencia el mercado de titulización en Europa, clave para que los bancos financien la economía compartiendo riesgos con otros participantes del mercado.

La titulización europea equivalía al 85 % de la estadounidense en 2008 y hoy solo representa el 10 %, cuando esta herramienta, que ha sido reformada para eliminar en gran medida los problemas de riesgo moral que condujeron a la crisis financiera, tiene un papel importante que desempeñar para cubrir el déficit de inversión. La titulización es una herramienta estructural, ya que Europa prioriza la financiación crediticia de las empresas en un contexto de mayores exigencias prudenciales sobre los balances bancarios. Para mantener este modelo de financiación, es necesario compartir esos riesgos de balance con otros inversores. De lo contrario, no se podrá cerrar la brecha entre necesidades y capacidad de financiación.

Se han mantenido conversaciones con la Comisión Europea, el Consejo Europeo, así como con el Parlamento Europeo y las Autoridades Europeas de Supervisión, sobre la recalibración de sus requisitos prudenciales para los bancos, así como sobre la revisión de Solvencia II para facilitar la inversión de las compañías de seguros y sobre la revisión por parte de la ESMA de unos requisitos de información excesivamente gravosos.

La EU-RFC subraya la necesidad de actuar con urgencia para desarrollar mecanismos de titulización a escala de la Unión Europea.

4- Una revisión necesaria de la propuesta de Estrategia de Inversión Minorista (RIS) de la Comisión Europea.

La estrategia de inversión minorista es clave para movilizar al segmento minorista hacia la inversión en los mercados de capitales, ya sea directamente o a través de la intermediación de fondos. Ello implica reforzar la educación financiera y la capacidad de asumir riesgos de forma controlada, fomentando una mentalidad según la cual los ciudadanos son responsables y se les debe permitir y capacitar para tomar decisiones autónomas basadas en sus preferencias individuales. Además, los inversores minoristas, una vez capacitados para tomar decisiones autónomas, deberían disponer de una amplia gama de instrumentos financieros para llevar a cabo sus estrategias de inversión. Para ello, es importante abrir los mercados de bonos corporativos a los inversores minoristas y reducir los obstáculos regulatorios, como el reglamento PRIIPs, que califica muchos bonos corporativos sencillos como productos empaquetados, limitando así considerablemente su negociabilidad para los inversores minoristas.

Aunque apoya plenamente que las empresas de inversión informen con precisión a sus clientes, sean transparentes en materia de costes y gestionen adecuadamente los posibles conflictos de intereses al prestar servicios de inversión, la EU-RFC señala que algunas de las propuestas de la Comisión no tienen suficientemente en cuenta los distintos modelos de negocio existentes en la Unión Europea y que es poco probable que se traduzcan en una mejor protección de los inversores.

La «Quick Fix» de MiFID II relativa a la separación del análisis puso de manifiesto de forma contundente que, una vez desmantelados los modelos de negocio existentes, difícilmente pueden restablecerse, en detrimento de todas las partes interesadas, incluidos los inversores minoristas y las pymes.

En su lugar, abogaríamos por reforzar el marco jurídico existente en vez de introducir nuevas normas. A este respecto, es importante que los legisladores y supervisores de toda la UE adopten medidas de forma homogénea y eviten la sobrerregulación nacional («gold plating»).

Evidentemente, esta estrategia también debería apoyarse en un análisis accesible, especialmente sobre las pymes. El actual proceso de financiación de dicho análisis sigue siendo problemático, aunque las recientes modificaciones de MiFIR incluidas en la Listing Act parecen ir en la buena dirección, en particular al permitir la agrupación de los servicios de análisis y de ejecución.

5- Impulsar la innovación y las finanzas digitales y atender las necesidades de financiación asociadas.

La EU-RFC subraya la necesidad de acelerar la innovación, pero también reconoce el «tsunami» regulatorio europeo que afecta a todos los aspectos de la innovación y de las nuevas finanzas digitales: MiCA, PSD3/PSR, el reglamento FIDA, el régimen piloto DLT o la Ley de IA. Una vez más, es importante garantizar la máxima coherencia y eficacia de toda esta nueva normativa para acompañar, y no destruir, las nuevas actividades y la innovación digital. Además, los reguladores de la UE deberían mantener un enfoque tecnológicamente neutro, basado en los principios de «misma actividad, mismo riesgo, misma regulación».

Otra cuestión se refiere a las dificultades de las fintech europeas para acceder al capital riesgo, en el contexto actual en que la financiación se ha vuelto más difícil, sobre todo en la fase de expansión. La EU-RFC hace un llamamiento a todas las partes interesadas para que evalúen conjuntamente las buenas prácticas que puedan aprovecharse para aportar la financiación necesaria para crear los «unicornios» europeos del mañana.

6- Una mayor prioridad a las cuestiones de competitividad a escala europea.

Por último, la EU-RFC apoya plenamente las recomendaciones del Comité Económico y Social Europeo sobre la necesidad de realizar un «control de competitividad» sistemático en todo nuevo proceso de elaboración de políticas y leyes de la UE, así como de incluir la competitividad de los participantes del mercado europeo en el mandato de las autoridades reguladoras europeas.

La UE debería seguir centrándose en sus puntos fuertes, que residen en la diversidad de sus Estados miembros. La armonización en el conjunto de la UE ha resultado a menudo difícil y no siempre es el primer paso adecuado. La UE debería estar abierta a enfoques diferentes y en competencia de grupos de Estados miembros para alcanzar objetivos comunes.

La EU-RFC subraya asimismo la necesidad de un diálogo más estrecho con las empresas, tanto a escala nacional como de la UE. La Roundtable y sus miembros están dispuestos a desempeñar su papel de facilitadores de dicho diálogo y a acelerar el intercambio de buenas prácticas y las alianzas entre los centros financieros europeos.