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6 de julio de 2022

Innovación y cambio estructural: las líneas de trabajo del Financial Stability Board

Las FinTech no son el único motor de cambio en los servicios financieros, aunque el entusiasmo y el interés que suscitan nos arrastran a muchos hacia sus posibilidades. En realidad, la historia de los profundos cambios en curso en el sistema financiero mundial va mucho más allá. Esta opinión destaca los múltiples focos de atención de los responsables políticos mundiales a mediados de 2022. Estos temas y los enfoques adoptados por los gobiernos, los bancos centrales y los reguladores afectarán profundamente a la labor de los centros financieros.

Quién

Los supervisores de los servicios financieros reconocen que este sector no es estático; comprenden la dinámica del cambio, se centran en ella y quieren adaptar su supervisión a ella, de forma segura.

El Financial Stability Board, con sede en Basilea («FSB»), actúa como secretaría de los gobiernos del G20 y apoya a sus ministerios de Finanzas y bancos centrales con amplios estudios y las correspondientes propuestas normativas para garantizar que el sistema mundial no se desvíe de su rumbo, como ocurrió en 2008-2009. La lista de instituciones miembros por país del G20 es fundamental para su posición en los asuntos mundiales.[1]

Para garantizar la información más amplia y precisa, más allá de la que aportan las instituciones nacionales, también son miembros de pleno derecho organizaciones multilaterales: el Banco de Pagos Internacionales (BPI); el Fondo Monetario Internacional (FMI); la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, Banco Mundial).

Los miembros que representan a los organismos internacionales de normalización, regulación, supervisión y bancos centrales son: el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS); el Committee on Payments and Market Infrastructures (CPMI); el Committee on the Global Financial System (CGFS); el International Accounting Standards Board (IASB); la International Association of Insurance Supervisors (IAIS); y la International Organization of Securities Commissions (IOSCO). Por último, ni nacionales ni mundiales, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea son instituciones miembros que aportan su perspectiva transnacional.

Por qué

A medida que evoluciona el sector de los servicios financieros, las autoridades deben considerar de forma proactiva qué supondrá el cambio estructural del sistema financiero para la estabilidad financiera. La regulación debe adaptarse para seguir siendo eficaz a medida que cambian las circunstancias cotidianas de la actividad.

Qué

El FSB examina una amplia gama de cuestiones que podrían generar riesgos para la estabilidad financiera, tanto individualmente como cuando se producen de forma simultánea:

Riesgos relacionados con el clima

El FSB coordina la labor para abordar los riesgos financieros relacionados con el clima.[2]

Estos riesgos son de carácter mundial y tendrán efectos en todas las entidades, sectores y economías.

Los fenómenos climáticos extremos, así como una transición desordenada hacia una economía baja en carbono, podrían tener efectos desestabilizadores sobre el sistema financiero, como un aumento de las primas de riesgo y una caída de los precios de los activos a relativamente corto plazo. El sistema financiero también puede amplificar los riesgos relacionados con el clima entre países y sectores.

Los riesgos relacionados con el clima tienen un gran alcance y difieren de otros riesgos para la estabilidad financiera. Pueden estar sujetos a una incertidumbre considerable y a riesgos de cola, al igual que sus efectos sobre el sistema financiero. Como se observa hoy, los efectos se extenderán a lo largo de horizontes temporales largos, y las medidas que se adopten hoy pueden determinar la gravedad de los riesgos en los próximos años. La amplitud de los riesgos relacionados con el clima —incluida su posible aparición simultánea en múltiples jurisdicciones y sectores— tiene también implicaciones para la resiliencia del sistema financiero. Las medidas necesarias deben ser tanto ascendentes como descendentes para abordar los riesgos de las entidades individuales y del sistema en su conjunto.

Pagos transfronterizos

Los pagos transfronterizos son fundamentales para el comercio internacional y la actividad económica.[3] Estos pagos se enfrentan desde hace demasiado tiempo a cuatro problemas: costes elevados, lentitud, acceso limitado y transparencia insuficiente. Unos pagos transfronterizos más rápidos, más baratos, más transparentes e inclusivos tendrían amplios beneficios para apoyar el crecimiento económico, el comercio internacional, el desarrollo mundial y la inclusión financiera.

El FSB lidera desde 2015 la labor de evaluación y respuesta al declive de la banca corresponsal y de los pagos de remesas. Esta labor se ha integrado ahora en la hoja de ruta del G20 sobre pagos transfronterizos.

Criptoactivos y «stablecoins» globales

La adopción generalizada de criptoactivos y «stablecoins» globales fuera de la mayoría de los segmentos regulados de los servicios financieros puede cambiar significativamente la estructura del sistema financiero mundial.[4]

En consecuencia, el FSB ha examinado si estos avances conllevan riesgos para la estabilidad financiera que deban tenerse en cuenta.

Ciberresiliencia

Reforzar la ciberresiliencia[5] es un elemento clave, en constante evolución, del programa de trabajo del FSB para promover la estabilidad. Los ciberincidentes suponen una amenaza constante: un ciberincidente importante, si no se contiene adecuadamente, podría perturbar gravemente el sistema financiero, incluidas las infraestructuras críticas. Ello podría provocar una inestabilidad más amplia y posibles fallos en las operaciones de las entidades, un problema que podría propagarse con gran rapidez y amplitud. El FSB ha emprendido una serie de actuaciones para abordar el riesgo cibernético:

FinTech

El FSB define las FinTech[6] como la innovación en servicios habilitada por la tecnología que podría dar lugar a nuevos modelos de negocio, aplicaciones, procesos o productos con un efecto significativo asociado en los mercados y las entidades y, de hecho, en la prestación de sus servicios. Las innovaciones FinTech afectan a numerosos ámbitos de este sector.

El FSB sigue estas actividades y evalúa sus implicaciones; su labor se nutre de los conocimientos de los organismos normativos y de encuestas sobre los enfoques de supervisión y regulación de la actividad FinTech por parte de las autoridades nacionales. Además, el FSB ha creado su propia Financial Innovation Network para seguir las tendencias y sus efectos. Entre las cuestiones que el FSB ha examinado, y sobre las que ha publicado informes, figuran el papel de las grandes empresas tecnológicas que prestan servicios financieros («BigTech»), la adopción de tecnología por parte de los supervisores («SupTech») y el uso de la tecnología por parte de las entidades reguladas para cumplir los requisitos regulatorios («RegTech»).

Intermediación financiera no bancaria

El ecosistema de la intermediación financiera no bancaria («IFNB»)[7] comprende un conjunto diverso de actividades, entidades e infraestructuras financieras. Las entidades financieras no bancarias —que incluyen fondos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensiones y otros intermediarios financieros— tienen modelos de negocio, balances y estructuras de gobernanza diferentes, y están sujetas a marcos regulatorios distintos dentro de cada jurisdicción y entre jurisdicciones. Estas entidades desempeñan un papel cada vez más importante en la financiación de la economía real y en la gestión del ahorro de hogares y empresas. Constituyen una valiosa alternativa a la financiación bancaria y contribuyen a sostener la actividad económica real.

No obstante, la financiación no bancaria puede convertirse en una fuente de riesgo sistémico si implica transformación de vencimientos o de liquidez o da lugar a la acumulación de apalancamiento. La diversidad y la creciente participación de las entidades no bancarias en la concesión de crédito han generado más interconexiones, también a escala transfronteriza. Esto significa que las tensiones en el sector pueden transmitirse de forma más amplia que en el pasado a otras partes del sistema financiero y al conjunto de la economía.

Dónde

Las finanzas son un sector fuertemente regulado y, a este respecto, la labor del FSB es una referencia en todas partes. Asimismo, los operadores de los centros de servicios financieros del mundo deberían aprovechar la información de este bien público gratuito para que su propia labor siga siendo una referencia.

Los miembros de la World Alliance deben garantizar que la transformación —la actualización constante— se produzca en sus plazas por razones de eficiencia y competencia. También deben ser conscientes de la necesidad de respetar los límites de política pública fijados por las autoridades mundiales, que resume la agenda del FSB.

[7] https://www.fsb.org/work-of-the-fsb/financial-innovation-and-structural-change/non-bank-financial-intermediation/

[6] https://www.fsb.org/work-of-the-fsb/financial-innovation-and-structural-change/fintech/

[5] https://www.fsb.org/work-of-the-fsb/financial-innovation-and-structural-change/cyber-resilience/

[4] https://www.fsb.org/work-of-the-fsb/financial-innovation-and-structural-change/crypto-assets-and-global-stablecoins/

[3] https://www.fsb.org/work-of-the-fsb/financial-innovation-and-structural-change/cross-border-payments/

[2] https://www.fsb.org/work-of-the-fsb/financial-innovation-and-structural-change/climate-related-risks/

[1] https://www.fsb.org/wp-content/uploads/FSB-Articles-of-Association.pdf

Los artículos aquí publicados reflejan las opiniones de sus respectivos autores y no necesariamente las de la World Alliance.